
Hoy al prepararme el café de la mañana, me dio curiosidad sobre conocer el origen del café peruano y como se comercia hoy. Descubrí que la historia del café en el Perú se inició alrededor del siglo XVIII, que fue el tiempo en que llegó desde otras tierras sudamericanas, encontrando un clima privilegiado para arraigarse. Teniendo un impulso determinante cuando llegó a regiones como Chanchamayo y Satipo, donde la geografía, la humedad y la altitud ofrecieron condiciones ideales para su desarrollo. Asimismo, se desarrollaron variaedades en base a los microclimas del territorio peruano.
El café peruano no solo se convierte en un producto de consumo local, sino se proyecta al mercado mundial. Es interesante ver las cifras, por ejemplo en el año 2025, las ventas superaron US$ 1,901 millones, llegando a 52 mercados, siendo los principales destinos los Estados Unidos, Alemania, Bélgica y Canadá.
Bueno, vayamos al tema de este post. Es posible que el amigo lector haya leído en los ultimos tiempos este término: “la disonancia cognitiva”, y he oido la aplicación a personas con cierto nivel de ignorancia en algún tema, o que por su experiencia de vida tienen un sesgo o prejuicio hacia algún tema.
En un mundo, donde se bombardea a los jovenes con los temas sobre “sal de la caja” o “sal de tu zona de comfort” o “mejora tu vida empleando el diagrama de ikigai”, resulta revelador que se omita la importancia del valor de la verdad, la ética y de principios morales básicos que deben ser parte importante, sino fundamental del quehacer humano.
Es cierto que la precepción que tenemos de las cosas, viene condicionado por el lugar en que nacimos, nuestra familia, nuestro entorno, cultura, religión, trabajo, etc. Pero como no todos compartimos estos mismos contextos, vivimos en una sociedad donde compartimos con personas con prespectivas similares, diferentes o antagónicas a nuestra perspectiva de la realidad. Ayuda mudarse, cambiar de trabajo, viajar a otras latitudes y conocer a personas que piensan diferente, para ampliar nuestra visión de la realidad para ser más tolerantes y aceptar que no necesariamente “somos dueños de la verdad”.
Y que pasa si tienes el privilegio de tener estudios universitarios, estudios de maestría, estudios en el extranjero, incluso quizás PHD, y más aún en ciencias o tecnología. Bueno, la responsabilidad es mayor, porque se supone que cuentas con mayores herramientas para tener una visión más objetiva de las cosas. Ultimamente he visto que esto no se da en la actualidad, sobretodo en personas de mucho renombre y estudiadas, quienes veo que muchas veces se incomodan cuando la realidad no cumple con sus “modelos” o “teorías”.
Pienso que siempre debemos tener la humildad de aceptar que no siempre vamos a tener la razón, y aunque los modelos matematicos o modelos de datos “aparentemente” nos den la razón, en ultima instancia es el ser humano con sus sesgos y prejuicios quien genera los “prompts” para el “algoritmo”. Caso contario podrías recibir una fuerte cachetada que te devuelva a la realidad.
Espero les ayude la reflexión, y tambien lo puedan compartir y escribir sus comentarios. Hasta pronto.